María Claudia Trucco y su truco para revitalizar el territorio

21A – Les Entreprises ont le pouvoir de transformer leur territoire

 

Directora de una iniciativa para involucrar a los jóvenes en Colombia, María Claudia Trucco del Castillo representó su fundación durante el World Forum el miércoles. En complementariedad de su empresa de distribución de gas natural, ella creó una fundación llamada Fundación Surtigas que se enfoca en empoderar a la juventud y en devolverla su posición de actriz de cambio en un país donde los gobiernos locales no cumplen sus tareas. El contexto político en Colombia en efecto cuestiona y aniquila la participación de los jóvenes en los debates y la fundación permite justamente la existencia de un marco propicio y fecundo en lo cual, ellos pueden interactuar y afirmarse dentro de un ámbito democrático.

 

¿Qué hizo que su empresa eligió al gas natural para hacer evolucionar su territorio?

María Claudia Trucco del Castillo© Maxime Dufour Photographies

El gas natural comenzó en Colombia hace 50 años. Nuestra empresa fue una de las primeras que tuvo gas natural. Es un recurso que, si bien es un recurso fósil, también ha regenerado muchas oportunidades para que no haya deforestación y para la mejora de la salud, así como para las mujeres que cocinan para los niños etc. Entonces, el gas natural, en el mundo, tiene toda una trayectoria.

Pero como empresa, estamos ahora haciendo la transición en energías alternativas. Pero, hace mucho tiempo que el gas está presente en Colombia y consideramos que el desarrollo tecnológico en Colombia da para el gas. En el caso de Colombia, el sistema de gas es un sistema de respaldo porque la gran mayoría de energía en el interior del país se produce a partir del agua y del gas. Y en nuestras regiones, no hay buenos servicios de energía. Entonces, también, ayuda a ese desarrollo.

 

 

 

 

 

 

¿Entonces, a largo plazo, se puede conducir el gas natural hacia una transición ecológica en Colombia?

Se esta haciendo, la empresa comienza, está preparándose a todos los movimientos internacionales. Pero, por lo pronto, estamos apoyando mucho el tema del transporte público, moviéndose a partir del gas y enseñando todo el tema de energía no renovables. Pero el principal y el tradicional fue el gas como nacimos.

 

¿A propósito de los jóvenes, como se resintió la emulación y quizás también la envidia de los jóvenes que, por ejemplo, pudo usted encontrar?

Creo que no ha había ni envidia ni rabia por parte de los jóvenes. Si, hay mucho descontento ante lo que el Estado les ofrece y mucho sufrimiento por el tema de la guerra. Pero, yo diría que los jóvenes fácilmente, cuando encuentran organizaciones que las ayudan a encontrar esas oportunidades son muy proactivos, muy agradecidos y definitivamente, están haciendo muchas propuestas porque entienden que lo que pasó: el odio, la reconciliación; o sea el odio, no sirve. Y estar trabajando por la reconciliación es duro: estar en un sitio donde te mataron tus parientes o donde tú, mataste, y tienes que pedir perdón. Pero en general, lo que estamos tratando es construir todo el respeto porque los jóvenes entienden que no podemos quedarnos allí, que se tienen que ir a otro tipo de acciones y propuestas para poder, en el territorio, cambiar.

 

¿Y entonces como pudo desarrollarse la discusión con los jóvenes en el contexto tenso con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)?

Nosotros lo hacemos desde el ámbito de la democracia, porque, además, consideramos que debemos enseñar a los jóvenes la ley de juventudes. Le estamos mostrando que tienen unas instancias especiales que pueden usar y que, probablemente, no están usando porque no las conocían. En Colombia, hay una ley de juventud que tiene 56 medidas que son unas de protección, de prevención y de proyección. Muchos de los gobiernos locales no la implementan y tienen obligación de hacerlo. Entonces en esa una forma, ellos, dentro el ámbito de la democracia, pueden exigir que lo hagan. Y si no lo hacen, pueden reportar a los procuradores, a los fiscales que no están haciendo bien la tarea. Y entonces eso ha sido muy bueno. De ese proceso también hemos tenido jóvenes que hoy están trabajando desde el sector público, que han comenzado aprender y entonces hacen de las instituciones, más estables para trabajar.

 

Anaïs BRUSEL